jueves, 7 de febrero de 2013

Hay días en que tengo ganas de patear el tablero completo, de estrellar todos los platos contra la pared y salir corriendo sin destino fijo. Pero no se puede hacer esto cuando se es madre no?

Este sentimiento a veces se apodera de todo mi ser y puja por salir a flote, claro que lo retengo y aprisiono para no estallar pero como cuesta dominarlo, no cuento hasta 10 sino hasta 10.000.000

Mantener el equilibrio necesario es complicado, encontrar el eje de uno mismo y fijar un punto en el horizonte al cual dirigirse, una meta que nos sirva para seguir avanzando, no es fácil  sobre todo porque a nuestro alrededor hay mucho ruido que nos perturba y se entromete formando grandes piedras en el camino que nos hacen tropezar o desviarnos.

Esas piedras que entorpecen mi marcha me descolocan en ocasiones y es eso mismo lo que me lleva a querer tirar todo y cambiar radicalmente mi vida.

Por suerte esto dura muy poco, lo necesario para que abandone mi postura de comodidad y me replantee el camino que estoy transitando para que pueda reubicar mi norte y trazar un nuevo recorrido.

Me parece que ese es el objetivo de las crisis o el aprendizaje que debemos sacar de las mismas, es necesario poner la mente en frío y visualizar el punto en el horizonte para retomar la marcha.

Mi norte , mi objetivo, es el bienestar de mi familia, de mis hijos. Eso es todo lo que me impulsa.
Pavada de norte tengo no?

lunes, 4 de febrero de 2013

A pesar de las Zanahorias que nos ponemos delante para poder continuar nuestro camino, no siempre es posible avanzar...
Yo quisiera avanzar sin ningún contratiempo, quiero seguir adelante sin problemas.
Mi zanahoria estos meses no ha funcionado muy bien, ya la cambie!!!