martes, 17 de enero de 2012

cronica de un verano anunciado


Arranco el verano con todo, el calor nos aplasta realmente. Tenemos el cuerpo mojado con nuestra propia humedad y la de todos los que te acompañan en el subte, al menos en mi caso que es el  transporte publico que utilizo regularmente

Que ascor me da cuando siento en mi espalda el calor de otra persona o la proximidad de un brazo mojado, NOOO

Cuando tengo la dicha de poder viajar sentada (es casi un milagro en mi horario actual) disfruto de la soledad de mi propio calor aunque, siempre hay un aunque,  el resto de los pasajeros me comparte sus aromas que me perforan las fosas nasales y se instalan en mi cerebro  aniquilando alguna neurona, cuando no las imágenes de ropas embebidas en  lastiman mis retinas

Y si la verdad que soy jodida y no me banco estas cosas y además soy pobre y no tengo auto, No me gusta el olor avinagrado que se emiten los cuerpos aprisionados en los vagones, no me gusta ver  las camisas empapadas en transpiración de los hombres que deben viajar de traje

Lamentablemente no puedo ir con anteojos oscuros  en el subte porque además de ridícula no veo nada, pero yo digo no pueden ir en remerita y llevar la camisa aparte o dejarla en el trabajo? No pueden ponerse varias veces desodorante, podrían llevar un rollo de servilletas de papel o si son algo ecologistas una toallita de mano para limpiarse la pelada transpirada.

Digo de pronto me parece




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