Hace unos meses (casi un año) tuve la oportunidad de poder disfrutar de un recital gratuito al aire libre en el obelisco. Algo realmente maravilloso, un éxtasis auditivo poder disfrutar de uno de los más grandes tenores: Placido Domingo junto a la Tola
De esta experiencia varias cosas me llamaron la atención, en primer lugar ver la cantidad de gente mayor que estaba sentada hacia mas de 3 horas para tener una ubicación privilegiada, y el mal humor que les generaba que “los jóvenes” llegáramos casi sobre la hora del inicio y estemos parados a su lado cargando mochilas o maletines porque recién salíamos de trabajar.
Esta misma gente que tanto esperó a que comenzara el espectáculo y quería escuchar a Placido en cuento termino la primera parte se fue porque estaban agotados de tanto esperar….
Ese mismo día al otro lado del obelisco había una manifestación de distintos sectores, como era de suponer al terminar la protesta muchos de los que estaban participando de la dejaron a un lado el bombo y se fueron a disfrutar al tenor, nuevamente los abucheos de aquellos que estaban sentados y el fastidio propio de la diferencia de clases y de ideología no faltaron los comentarios sobre las bondades? de otros tiempos
Todo este malestar general se calmo cuando el comenzó a cantar o hablar, un grande que decidió no presentarse en el teatro Colon adhiriendo al conflicto laboral que tenían los trabajadores por el cual estaban cumpliendo una jornada de protesta, pero si dio el recital gratuito para todos los presentes sin distinción acompañado de la orquesta del teatro colon
Un ser sensible que paro el show hasta que el publico dio paso a una ambulancia que hacia sonar con furia su sirena y nadie se movía
La verdad que me impacto no solo su voz sino su don de gente
Esto me lleva a preguntarme periódicamente que nos pasa como sociedad que no somos capaces de disfrutar?




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